El hombre tiene menos probabilidad de sufrir depresiones que
la mujer. A esto se le une que suele ser más reacio a admitir que tiene depresión. Esta
circunstancia hace que el diagnóstico de depresión sea más difícil y menos frecuente
que el de la mujer. Sin embargo, la tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más
alta que en la mujer, no ocurriendo lo mismo en relación a los intentos de suicidio.
La depresión también puede afectar la salud física del
hombre, aunque en una forma diferente a la de la mujer. En ambos casos existe una
relación directa entre depresión y riesgo elevado de padecer enfermedad coronaria, pero
es el hombre el que presenta una alta tasa de muerte por infarto de miocardio asociado a
depresión.
Sustancias como el alcohol y las drogas así como la
dedicación excesiva al trabajo pueden enmascarar una depresión.
En relación a los síntomas, existen diferencias entre
hombres y mujeres. En los primeros es más común que la depresión se manifieste mediante
irritabilidad o ira, mientras que en las mujeres son los sentimientos de desesperanza los
más habituales.
A los hombres no sólo les resulta difícil reconocer que
padecen de depresión sino que, además, tienden menos a buscar ayuda. Es vital que el
hombre deprimido acepte y entienda que la depresión no es síntoma de debilidad, sino que
es una enfermedad real que requiere tratamiento, siendo el apoyo familiar esencial para su
recuperación. |