Las causas de los depresion generalmente incluyen una
combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales.
Algunos tipos de depresión tienden a afectar miembros de la
misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar una predisposición biológica. En
el caso del trastorno bipolar se ha encontrado que aquellos que enferman tienen una
constitución genética algo diferente de quienes no enferman. Sin embargo hay que ser
cautos, pues no todos los que tienen predisposición genética padecen la enfermedad.
Existen otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad:
tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.
El Trastorno Depresivo Mayor también puede presentarse en
diferentes miembros de una familia pero, al igual que el trastorno bipolar, puede afectar
a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Suele estar asociado con
cambios en las estructuras o funciones cerebrales.
Las personas con baja autoestima, escasas habilidades
sociales y falta de recursos para resolver problemas están más predispuestas a padecer
depresión.
Asímismo, algunas enfermedades físicas pueden acarrear
problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes cerebro-vasculares, los ataques
del corazón, el cáncer y los trastornos hormonales, pueden llevar a una enfermedad
depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática y sin deseos de atender a sus
propias necesidades físicas, lo cual prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de
un ser querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos, o
cualquier situación estresante en la vida también pueden precipitar un episodio
depresivo.
Después de un episodio inicial, otros episodios depresivos
pueden desencadenarse por una situación de estrés leve, e incluso sin que dicha
situación aparezca. |